Carta de inicio de curso del director del colegio

Estimadas familias:

Ya estamos en pleno “movimiento”. Con el recibimiento del alumnado de ESO y Bachillerato que tuvimos el pasado viernes 15, completamos la acogida de los más pequeños, que vivimos el lunes 11 de septiembre. Ahora que podemos decir que el curso ya ha empezado a rodar,  permitidme unas palabras que pretenden ser de saludo, de ofrecimiento y de petición.

Un saludo cordial, afectuoso…

San Marcelino Champagnat interpelaba en su tiempo a los primeros hermanos diciéndoles: “¿Quién os ha confiado esos niños? Dios y la familia de cada uno de ellos… Referente a los padres de los niños, ¿quién ignora que el corazón de un padre o una madre es una inextinguible hoguera de amor? En nombre de Dios y de las familias, amad, pues a esos niños: sólo entonces seréis dignos y capaces de educarlos”.

Por esta razón, consciente de que dejáis en nuestras manos lo más querido por vosotros y que depositáis vuestra confianza en nuestra labor, no puedo sino manifestaros -en nombre del Claustro-  nuestro afecto y nuestra gratitud.

El P. Champagnat, que quería que el espíritu de una escuela marista fuera un espíritu de familia, nos señala el camino y nos invita a acoger con afecto a todos cuantos forman parte de esta comunidad educativa, ya que compartimos la misma misión: la educación de nuestros niños y jóvenes.

Recibid, pues, un cordial saludo y una afectuosa bienvenida.

Un ofrecimiento sincero, comprometido…

Aún estamos inmersos en la celebración del Bicentenario de la fundación del Instituto de los Hermanos Maristas. Durará hasta que se clausure el Capítulo General que está teniendo lugar en Colombia desde el pasado 8 de septiembre. La celebración de esta efeméride y los tres años anteriores de preparación, han estado bajo un lema que nos invita a “un nuevo comienzo”.

El H. Emili Turú, Superior General, en su carta de convocatoria del Capítulo recoge unas palabras de San Gregorio de Nisa: “Vamos de comienzo en comienzo, a través de comienzos sin fin”. La vida es siempre un comenzar de nuevo, siempre estamos recomenzando, y en nuestra vida escolar, cada inicio de curso es, sin duda, “un nuevo comienzo”: oportunidades que se ofrecen, vías que se abren ante nuestra mirada, posibilidades nuevas para descubrir y explorar, nuevos amigos que esperan, nuevos conocimientos que llegarán con toda seguridad, nuevos planes y proyectos, nuevas herramientas y metodologías que aplicar…

Al inicio de este curso, en el colegio Marista de Málaga, el “nuevo comienzo” tiene una connotación más. Desde el agradecimiento a la labor y la entrega comprometida del H. Francisco Pereda, Director que ha sido del Centro durante los seis cursos anteriores, me presento ante todos vosotros asumiendo la Dirección para los próximos cuatro cursos escolares. En este momento, con honestidad y un enorme sentido de responsabilidad, os ofrezco mi disponibilidad y os transmito que pongo en este empeño todo lo que tengo y puedo, sin reservas, para contribuir, desde este nuevo cargo que entiendo como misión, como parte de mi vocación de educador marista, a ese objetivo del que antes hablaba y que sé que compartimos todos: la educación de nuestros niños y jóvenes, según nuestro estilo, buscando la mejora continua y desde el respeto al legado y a la tradición de los doscientos años que nos contemplan.

Una petición necesaria, confiada…

En lo personal, confío en que sepáis disculpar los fallos que pueda cometer en estos primeros momentos y que seáis benevolentes con quien se estrena en el cargo. Como Colegio, soy consciente de que tenemos aspectos que mejorar, cosas que corregir, y no os quepa duda de que en nuestro afán de mejora continua nos fijamos en todo ello y escuchamos las indicaciones, tratando de atender en lo posible las necesidades y propuestas. Os pido vuestra ayuda.

Como colegio y en nombre de mis compañeros del Claustro, os digo que necesitamos vuestra colaboración, vuestro apoyo sin fisuras, vuestra conciencia de que juntos somos un equipo y de que familia y escuela, padres, madres y profesorado compartimos y nunca competimos, de que las diferencias de criterios -que lógicamente las hay y las habrá- se solucionan dialogando: tratando de buscar en común puntos de acuerdo; confiando los unos en los otros pero, especialmente, poniendo la confianza en la profesionalidad del docente; nunca implicando al alumnado al hacer valoraciones negativas sobre el profesorado delante de los niños y usando, en definitiva, los cauces de comunicación que, por mi parte, quiero procurar que estén siempre abiertos y dispuestos y no otros medios que a la larga generan conflicto y pueden deteriorar la convivencia.

Estamos llamados todos a un nuevo comienzo. Todo nuestro alumnado lo está, pero pensad especialmente en los niños y niñas de tres años que están viviendo sus primeros días de colegio. Todo el profesorado y, en particular, el Equipo Directivo lo está, con un nuevo Director al frente. Todos los que nos sentimos maristas de Champagnat lo estamos, llamados a actualizar la experiencia de La Valla (recordad que es el nombre del pequeño pueblo francés de una zona montañosa donde Marcelino con dos jóvenes fundó los Maristas, el 2 de enero de 1817, para atender a los niños y jóvenes necesitados de la región). Y esa actualización no puede ser el intento de reconstruir lo antiguo, sino la renovación haciendo presente el significado primitivo: desde la sencillez, mirar las necesidades del mundo emergente, actual, y ofrecer nuestro compromiso de educar, acompañando a los niños y jóvenes en el camino que los lleve a alcanzar, como decía Marcelino, “su destino sublime”. Un nuevo comienzo para el que contamos con la protección de nuestra Buena Madre, que ella, Santa María de la Victoria, mujer decidida, valiente y dispuesta a “moverse”, a salir deprisa al encuentro de quien la necesita, nos acompañe en este curso.

Feliz curso y feliz “nuevo comienzo” a todos.

 

Federico Fernández Basurte

Director