Un grupo de catequistas, profesores y hermanos peregrinan a L´Hermitage

 

Muchas personas en la vida ordinaria caminan fiados en la suerte, como si todo funcionara al azar. Otras se ponen en camino, buscando desde el esfuerzo y dejándose tocar.

Llenos de fe, este grupo de 42 adultos y dos niños de 4 años escasos, hemos dado el salto desde Málaga hasta El Hermitage. Durante seis días hemos recorrido los lugares y sitios por donde pasó y vivió Marcelino Champagnat, dejándonos tocar por él.

Muchas ideas y reflexiones, unas nuevas y otras oídas con anterioridad, han alimentado nuestra mente. La estancia en EL Hermitage, casa construida por las propias manos de Champagnat, el fluir y el murmullo del Gier, La Vallà, nacimiento de la primera comunidad Marista, la Mesa alrededor de la cual se acuñó la fraternidad, la misión y la espiritualidad maristas, Rosey, cuna de Marcelino, Marhles, bautismo y la primera escuela marista, Montagne, el joven que removió las entrañas de Marcelino, Fourvière, promesa fundacional de la Sociedad de María, el Acordaos en medio de la noche y la nieve.

Paulatinamente, estas ideas iban pasando al corazón de cada uno donde brotaban sentimientos de alegría, de agradecimiento, de sentirse querido y aceptado, de confianza mutua, de comunicación sincera y abierta, de escucha contemplativa, con gestos de cariño y de ayuda. No faltaron momentos de interiorización y comunicación grupal, en los diversos talleres sobre los primeros Hermanos de Champagnat, del documento En Torno a la misma Mesa, del mensaje de los Jóvenes laicos al Instituto en el Capítulo General de Río Negro(Colombia), el recorrido y la contemplación de las imágenes de María del Hermitage.

Poco a poco y ante tanta afluencia de ideas y sentimientos, nuestras entrañas se removían constantemente. Nuestro cuerpo y espíritu pedía más y no podía quedarse encerrado en sí mismo. De aquí brotaron esos momentos festivos y alegres de convivencia, la camínata por el sendero Champagnat, los baños en el Gier, el compartir la recena, la Eucaristía vivida y compartida en ambiente festivo y de Resurrección del domingo y la Asamblea de Pastoral.

Queda, todavía, por agradecer la acogida fraternal de los HH. de la Comunidad del Hermitage así como los de la Vallá. Se desvivieron por nosotros en todo momento. No dejamos atrás a nuestros acompañantes espirituales, H. Benito Arbués y Eloisa que supieron transmitir su sabiduría y su espiritualidad marista con toda sencillez y profundidad.

Mención aparte, y bien ganada, para nuestra May, para la seño Mari Carmen y para el H. JuanPi que nos han dado lo mejor de ellos para nuestro goce y disfrute.

Aún queda una parte de esta obra: la cabeza, el corazón, las entrañas y el movimiento. El movimiento empieza ahora, en nuestro quehacer diario, en nuestro compromiso concreto. Qué puedo cambiar en mí y en mi ambiente. Sabemos que Champagnat va delante de nosotros.

Antonio Marín Alba

Hermitage 24 agosto de 2018